coach para mujeres volver a empezar

Mujer, madre, esposa, amiga, profesional,  Coach del Alma.

Llegó a Santiago desde Buenos Aires, Argentina, hace 22 años con el impulso de probar suerte, junto a su madre adoptiva, por sólo un año. Pero acá, la vida la llevó a echar raíces no sólo en su vida personal (hoy casada y con dos hijos) sino en la de otros, principalmente en mujeres, a quienes actualmente como Coach ayuda a encaminar sus energías de liderazgo; su femineidad en el poder porque, según María Esther, los tiempos están para la conexión con los otros, pero principalmente consigo mismo.

En el 2000 se casa en India y a su regreso  comienza una nueva etapa en Valdivia,  trabajaba haciendo asesorías en algunas  facultades de la Universidad Austral. Unos años después se separa y, con temor e incertidumbre, vuelve a Santiago junto a su hijo, con muy pocas redes de contacto a su haber. Era necesario entonces sacar fuerza y tirar líneas para continuar. Nuevamente se reinventaría.

Tras encontrar un nuevo trabajo y un nuevo amor (padre de su segundo hijo), se siente con “el piso” para poder replantearse el qué hacer realmente, y recordar, por ejemplo, cuánto amaba la sicología en su adolescencia, por la inquietud que le provocaban las relaciones humanas.

Fue así que, manos a la obra, empezó a tomar cursos de coaching. Primero en talleres básicos hasta lograr una certificación en una de las escuelas más prestigiosas de Estados Unidos, con sede en Chile (The Newfield Network). María Esther levantó no sólo su espíritu emprendedor, sino que volcó su energía a ayudar a otras mujeres a reinventarse.

Tenía algo que contar: su experiencia más las herramientas aprendidas, le daban el báculo para entregárselo a otra mujer, en esta posta de la vida actual.

Entiendo que el comienzo de tu carrera fue desde el marketing, pero fueron cambios personales los que te llevaron a profundizar en áreas como el Coaching, ¿qué pasó?

-Pasaron muchas cosas en mi vida, entre ellas me separé. Vivía fuera de Santiago y me enfrenté con un volver a empezar. Tenía que regresar a Santiago. Inicialmente cuando llegué a Chile mi sensación era que no lograba encajar, siempre quise volver a mi país, y eso significó que tenía más amigos extranjeros y muy pocos chilenos.

Pero me fui quedando. Cuando vuelvo desde Valdivia, no estaba mi red, mis amigos ya se habían regresado a sus lugares de origen y eso mi hizo entrar en una gran crisis…

Me imagino…
-Fue un gran quiebre. Era empezar de cero otra vez junto a mi hijo. Mi mamá ya se había regresado casi el mismo día que me casé.

Aparecen nuevas inquietudes

Cuando conozco a mi actual pareja, armamos una empresa, donde mi rol era el liderar  el equipo y ahí nuevamente algo me hizo ruido "el como yo lideraba". Era mi forma de ver el mundo, mi auto exigencia de madre, como líder, como pareja.

Yo tenía que ser perfecta y, en eso, solo surgía angustia,  miedo a avanzar y de la mano todos mis saboteadores.

¿Y en ese liderazgo de equipo te pasaba que te desconectabas de los otros?

-Yo lideraba una empresa, y no tenía idea lo que era liderar. Lo que yo había visto en mi trayectoria laboral era un liderazgo autoritario, muy desde el deber ser, muy ejecutivo, claro, ¡me iba maravilloso con los clientes!, pero con el equipo….hacíamos muchas horas extras, nos tocaba viajar un montón, ellos tenían familia, hijos……. y a mi me faltaba empatía y saber como llevar mi ser mujer a ese espacio profesional,  tan necesario desde la apertura, la empatia y la armonía de los roles.
 

Eso me llevó a buscar información, y me meto en varios talleres de desarrollo personal con el objetivo de aprender a conectarme conmigo. Hice varios talleres de liderazgo y obtuve una primera certificación como Coach, de una escuela de donde salías tras dos semanas de practica (risas). En el fondo se movió una energía donde aprendo un montón y, además, comienzo a escuchar más a los demás.

maria esther segura, es coach para mujeres que estan cansadas y buscan volver a empezar¿Qué fue lo más te caló esa experiencia de aprendizaje?
-En esa primera escuela la verdad  fue como te explico…a ver,  eran esos cursos flash…. después entendí que nadie puede estudiar coaching en dos fines de semanas, es algo irreal.

Aunque me sentía re preparada, pero cuando me senté con mi primera coachee (clienta), me di cuenta que no sabía nada, me faltaba más de una herramienta para hacer una sesión de coaching (risas), lo intenté tres veces, pero la verdad es que no sólo era que me faltaran herramientas para escuchar y mirar al otro, sino lo que faltaba era mirarme yo.

¿Cómo lo enfocaste  entonces?
-Tenía que ver primero con conocerme, escucharme y aprender a entenderme. Una de las grandes cosas que aprendí con el coaching y, tengo la máxima gratitud tras años de aprendizaje, es haber aprendido a perdonar, a dar gracias por mi historia (se emociona), perdonar a mis padres, perdonarme yo misma como mujer.

Lo que me llevó a profundizar en el coaching fue querer aprender y darle un giro a mi vida. Dos años antes de estudiar en Newfield tomé un coach personal y una de las cosas que me dijo al finalizar mi programa fue, “cuando ya eres coach, nunca dejas de aprender, ¡nunca!”. Y ahí yo dije: esto es para mí.

Es que tiene que ver con la infinitud de lo que es un ser humano, no está todo anotado…
-Claro, ¡no está todo anotado!, es un constante aprendizaje. Además que hay algo clave, si no somos capaces de mirar lo que aprendimos, lo vamos a volver a repetir.

Entonces, primero es mirar y aceptar quienes estamos siendo en la vida. Entender que lo que nos mantiene en la zona de confort es el miedo y seguimos ahí, porque no sabemos lo que hay fuera de la cajita, y aunque lo estemos pasando re mal, es más cómodo quedarse ahí, porque el dar un paso da mucho más miedo.

En ese sentido, una de las cosas que más me ha pasado con mis coachées es que no alcanzan a ver sus herramientas para hacer los cambios y es lo que me pasaba a mi también, yo deseaba con todo el alma cambiar, pero no sabía cómo empezar, qué pasos tenía que dar para lograrlo.

Cuáles son los puntos que te empiezan a llevar a decir por acá va el camino.
-Cuando empecé a mirarme.

No puedes hacer un cambio si no eres capaz de mirar en qué lugar estás, quién soy hoy día, quién estoy siendo conmigo y con el otro. Si yo no soy capaz de mirarme, quererme, cuidarme, perdonarme es imposible avanzar.

Siento que alcancé un estado de gratitud al conectarme con mi ser mujer, con mi historia, con mis aprendizajes y también con todas esas mujeres que me acompañaron en mi vida y actualmente lo siguen haciendo.

¿Pero por qué mujeres y no más transversal?
– En honor a todas esas mujeres poderosas que han estado en mi historia, aquellas que no conocí pero dejaron su energía y su fortaleza en mi,  por las mujeres estuvieron y por las que siguen estando, por mi madre adoptiva que tuvo el cariño y valentía de adoptarme a mis 10 años a pesar del mundo estuviera en contra y fue quién me guió en cómo aparecer en mi vida,  ….. gracias, gracias.

Es desde esa profunda gratitud que hoy acompaño a otras mujeres en su aparecer en sus propias vidas.

¿Qué crees que pasa hoy con las mujeres?
-Creo que hay un mayor conocimiento de sí mismas, pero necesitan darse el espacio para mirarse y aprender aceptarse, confiar y amarse.

¡Sientes que muchas mujeres para empoderarse se han masculinizado? 
-Creo que la mujer de alguna manera ha ido evolucionando, pero es cierto, que muchas mujeres que se han masculinizado para estar en cargo de mayor poder.
Una de las cosas que hago en  los programas de #ReinvéntateMujer es precisamente acompañarlas a conectar con su esencia, con su sabiduría femenina.

Nosotras no tenemos por qué emular a un hombre, porque lo que aportamos como mujeres a una empresa, o a un espacio, es mucho más poderoso desde nuestro ser mujer. Yo no estoy en contra de los hombres, ni nada de eso, al contrario, nosotras tenemos nuestro lado masculino también, incluso a veces, más desarrollado que el femenino.

El equilibrio de ambas energías nos da un poder amoroso, por algo existe el yin y el yang.

Con todo este aprendizaje además de la experiencia del perdón ¿fueron generándose más cambios en ti?
Cambié mucho, desde mi forma de ser, de mirar la vida, de mirar al otro, de ser mamá, pareja incluso amiga. Yo aprendí a vivir desde mis emociones.

Cuando creas #ReinvéntateMujer, ¿cuál fue tu objetivo?
Reinvéntate llega en un momento de mi vida donde comencé a sentir la necesidad de compartir lo aprendido con otras mujeres, era el mirar a mi lado y encontrarme con tantas mujeres que no se atrevían aparecer, a mostrase, a poner límites, a confiar,  algo muy conocido en mi historia.

-Ya la búsqueda del nombre de Reinvéntate Mujer fue un  bello proceso para mi…, el objetivo era el transmitir que mi deseo era “acompañar a la mujer”, y el nombre tenía que incluir a todo el ser y tenía que ser también parte de mi historia de mi experiencia de vida.

Porque desde mi mirada el reinventarse siempre es algo provocado, en general no cambiamos si no se nos obliga a ello” esto sucede cuando una persona tiene que enfrentarse a un cambio en su vida o en su entorno de manera inesperada. A todas nos ha pasado en algún momento de nuestras vidas.

¿Cuándo empezaste a desarrollar los talleres te topaste con una baja autoestima de las mujeres?
En gran parte las chicas que llegan a la consulta o a los  talleres vienen por diferentes motivos quizás lo que más se repite es una baja autoestima, falta de confianza o por que se sienten inseguras. Las mujeres necesitamos creer en nosotras mismas; amar nuestras luces y sombras, porque todas las tenemos. Es un camino el aprender a mirarse, cuidarse.

¿Cómo llevas a cabo los talleres?
-Pueden durar cuatro u ocho horas dependiendo de los objetivos planteados.

Por ejemplo en el taller de liderazgo femenino tiene como objetivo el ver las potencialidades de una mujer líder, y se enseña cómo acompañar a sus equipos, y potenciar su liderazgo.

Por otro lado están los talleres de Coaching de imagen,  es un lindo taller cuyo objetivo es que puedas mirar tu imagen en varios niveles, ya que, tu apariencia habla de lo que conoces de ti y también de lo que no. Cuanto mas sepas de ti más opciones tienes de crecer y de desarrollar tu propio estilo.

También trabajamos desde la Asesoría de Imagen el cómo vestir según tus colores y tu estilo de cuerpo a través de la colorimetría y morfología. Estos talleres se realizan en un grupo de amigas de un máximo de 10 participantes.

¿Qué características debiera tener una mujer líder?
-Empatía, ser organizada, planificada y con una alta tolerancia a los cambios. Necesita estar conectada con sus propias emociones para lograr conectar con las emociones de otros, desde ahí puede distinguir y ver las capacidades de cada integrante de su equipo; qué cosas pedir y qué cosas no a cada uno. Necesita conocer individualmente a su equipo, que les duele, que los motiva, para saber como acompañarlos y guiarlos a los resultados esperados.

Una mujer líder necesita mirar la manera que hace sus pedidos, como da sus feedback, como es su comunicación, abrir espacios de confianza.

El valor del liderazgo femenino en las empresas es comportarse de una manera empática y amable, sin ser maternalista y sin dejar a un lado las relaciones interpersonales de su equipo, de esta manera el rol es más de negociadora. Es ser líder desde la flexibilidad, desde el ser cooperativa y participativa.

 Contacto: hola@reinventatemujer.cl 

Muchas gracias a la  Revista M. Maga

Nota: esta entrevista a sido midificada en algunos pasajes de la misma.